CREEMOS que todo centro educativo necesita un sistema coherente de principios generales sobre los cuales asentar el desarrollo de su actividad pedagógica.

OBJETIVO esencial de esta actividad ha de ser conseguir la formación del niño como persona, considerando como tal un ser libre y dotado de razón, capaz de realizar su propio desarrollo como miembro de una sociedad.

La educación ha de atender por igual a todos los aspectos vitales del hombre y esto ha de hacerse en relación con los distintos estamentos que integran el proceso educativo: padres, profesores y alumnos.

Es para ello imprescindible la elaboración de unos criterios sólidos y personales en el alumno, mediante una orientación responsable que le lleve al desarrollo libre de su personalidad sin coacción exterior.

GUIAR al alumno hacia la consecuión de esta libertad responsable y progresiva debe constituir el esfuerzo conjunto de padres y educadores.

INTEGRAR al alumno, como ser social que es, dentro de la comunidad ha de lograrse educándolo como elemento activo de la sociedad. Para ello, se ha de fomentar en él una actividad consciente de solidaridad que le lleve a aceptar libremente el compromiso de participar en la construcción de un  mundo más justo y humano.

OPINAMOS que el niño no debe servir de pretexto para ningún tipo de banderías políticas, por muy legítimas que sean. Deberá recibir, pues, una educación crítica, apartidista, que desarrolle la interpretación de la realidad circundante.

MANIFESTAMOS nuestro criterio de que el Colegio ha de ser una comunidad activa de educadores y educandos, de forma que predomine el aspecto formativo sobre el informativo.

INTERESA mucho que el conjunto de educadores integre un equipo de formación permanente y completa, que favorezca el diálogo y la convivencia.

REVISAMOS con frecuencia nuestras ideas, métodos y experiencias para conseguir una enseñanza de calidad, apoyándonos en una participación activa, de equipo. que enseñe a aprender, a consultar, a adaptarese a las nuevas técnicas del futuro.

ASIMISMO, procuramos que los educandos participen activamente en las tareas del centro, para que dé una forma necesaria para su futuro personal y social dentro del contexto democrático en que han de vivir.

Se evitarán situaciones dogmatistas y conflictivas, mediante el desarrollo del diálogo profesor-alumno, que deberá proporcionar un clima familiar y un trato respetuoso y flexible.

IMPORTANTE ha de ser la participación de los padres en la tarea educativa, colaborando en actividades escolares y paraescolares. El diálogo frecuente con los educadores les proporcionará la información más conveniente y necesaria para lograr el desarrollo de la personalidad y el adecuado comportamiento de sus hijos. La Asociación de Padres y el Consejo Escolar son los órganos colectivos encargados de canalizar las sugerencias, inquietudes e ideales de los padres ante el Colegio.

El Colegio tendrá en cuenta el entorno social en que se halla insertado sin que ello suponga adscripción alguna a las diversas tendencias de la interpretación de la vida ciudadadana. Es decir, el Centro no puede olvidar que su actividad se desarrolla dentro de un barrio, como elemento primario de otras agrupaciones más amplias: ciudad, región, nación y, en definitiva, la humanidad.

RESPETAMOS todas las creenicas y religiones, individual y socialmente; pero no podemos olvidar que el Cristianimso es la base religiosa de nuestra sociedad y, por ello, en la religión y en la moral católica se apoyará la formación espiritual de los educandos. Sin embargo, nadie será discriminado ni desplazado por motivos religiosos o ideológicos, siempre que no se atente al respeto y a la dignidad de las personas y del Centro.

RATIFICAMOS, igualmente, nuestra adhesioón y respeto a aquellos principios humanos que, universalmente, han sido reconocidos como integrantes del patrimonio de la humanidad: la Declaración de los Derechos Humanos y la Declaración de los Derechos del Niño.

ASUMIMOS la necesidad de una disciplina capaz de crear un orden derivado de la justicia. Este orden ha de hacer posible la impartición y la recepción de la enseñanza, en un ambiente de convivencia respetuosa entre profesores y alumnos. Entendemos que no hay mejor norma de disciplina que la que emana de la propia conciencia responsable, pero a fin de evitar actos negativos e inhibitorios, existirá un Reglamento de Orden Interno, que facilite la consecución de este Ideario.