El Colegio Mirasierra surge como iniciativa de tres personas: Don José Díaz de Tudanca, Don Miguel Gónzalez y Doña María Teresa Ruíz, que coinciden como profesores y posteriormente como accionistas del Colegio Modesto Lafuente, en la calle del mismo nombre, en Madrid.

En 1957 deciden independizarse y comenzar un proyecto educativo, en principio muy amplio, tanto en espacio, número de alumnado, como en orientaciones pedagógicas; y para llevarlo a cabo entran en contacto con el Señor Banús, constructor de reconocido prestigio en la época de Franco (promotor del Barrio del Pilar y del Barrio de la Concepción). Mientras esta idea va madurando, ponen en un chalet de la Colonia Mirasierra de Madrid, un pequeño colegio con el nombre de dicha colonia, cuyos alumnos son fundamentalmente hijos de militares americanos, pertenecientes a la base de Torrejón de Ardoz. Surge el impedimiento pro parte del Señor Banús que el proyecto de construcción se va alargaría mucho en el tiempo y no lo entregaría sino en fases, a lo largo de los años y el importe sería de 11 millones y medio de pesetas de la época, a lo que los ssocios fundadores no podían hacer frente ni esperar.

Al no poder comenzar el curso cuando se pretendía, ni contar con el compromiso de finalización de la obra, buscan locales para ubicar el nuevo colegio. Don José encuentra el que hoy es la sede del Colegio Mirasierra y, tras negociaciones con su propietario, el señor Tejedor, se adquiere lo que era una nave de material de construcción, que se pagó con el dinero obtenido de la venta de acciones del Colegio Modesto Lafuente y, lo restante en plazos acordados (valorado en 3,5 millones de pesetas). El señor Tejedor construyó pisos en la fachada del terreno y, al fondo, se construyó el Colegio, que correspondería hoy a: la entrada de alumnos, el patio, las clases de las dos plantas y la terraza superior.

Se inaugura el COLEGIO MIRASIERRA, para iniciar el curso 1959/1960, con unos 70 alumnos (chicos solamente), una andadura que llega hasta hoy.

Unos meses después, en este mismo curso, en una zona de chalets de Raimundo Fernández Villaverde, en la calle Hermanos Borrella 14, se alquila un chalet para poner un Colegio Mirasierra femenino, dado que la coeducación no era permitida. Constaba de tres plantas y el sótano, donde se instaló el gimnasio, los vestuarios, un baño y una cocina. En la primera planta estaba la Secretaría, la Dirección y una clase de estudio y en las otras dos plantas estaban las clases y los baños.

El emblema del Colegio, la Ardilla, fue una idea del Director, Don José, porque este animal simboliza agilidad, inteligencia y rapidez, que es lo que se buscaba conseguir de los alumnos del Centro, entre otras cualidades. Y se convirtió, por sugerencia de Don Miguel, en premio para aquellos alumnos que mejor destacasen las cualidades correspondientes del emblema: RENDIMIENTO ACADÉMICO y VALORES HUMANOS.

El Colegio, que inicia su trayectoria como privado, luego pasó a ser subvencionado para poder mantener la economía del Centro, por últimos según modificaciones ministeriales, privado concertado, que es como sigue siendo actualmente.

Se constituyó la primera APA de todo Madrid, que propone Don José con un grupo de padres. Este Colegio siempre ha querido una colaboración más allá de su recinto y de los objetivos académicos.

Los alumnos también participaron en diferentes eventos culturales como: la Olimpiada del Saber, Cesta y Puntos, con la colaboración y responsabilidad en la preparación de los profesores: Don Felipe García Arto (Ciencias) y Don Mariano Moreno (Humanidades), señalando que no les movía ningún interés lucrativo.

En 1991, se compra el local que daba a la calle Ascao, en el que hoy se ubican la Dirección, la Secretaría, el Gabinete médico, la sala y baño de profesores y el acceso a dicha zona.

En el año 1972, se alquila el Gimnasio y la Sala de Música, donde hoy está la clase de 6º de Primaria y, posteriormente, en el año 1992, se adquirió en propiedad porque la finca se vendió por pisos y hubo que comprarlo.

El Colegio Mirasierra sigue creciendo. Siguiendo la misma línea educativa, alquilan en el año 1972, en la calle Génova 7, a través de dos licenciados en Ciencias Físicas, conocidos de Don José, que eran especialistas en la preparación del curso Preuniversitario: Don José Luis Robles y Don Federico González de la Cruz.

En el año 1974, se decide diversificar los niveles educativos del Colegio y, para ello se compra la primera planta de la calle Río Ulla 26, para trasladar allí la Educación Infantil, el Comedor con su correspondiente cocina y cuya actividad se mantiene hasta que se decide su venta y se traslada de nuevo a la calle Ascao.

En todo este proceso histórico no dejamos sin recordar a todos los que creyeron en este proyecto y siguen creyendo: padres, alumnos, exalumnos, profesores, exprofesores, fundadores, personal no docente e incluso, aquellas personas que sin pertenecer al Colegio como tal, sin pertenecer al entorno o a otras vinculaciones han estado con nosotros hasta ahora.

Éste es el origen, la historia y el espíritu que tiene el Colegio Mirasierra.

Todo ello es hoy el Colegio Mirasierra.